CIUDAD OCULTA

Buenos Aires 2010 / 2016


Durante las tomas del Parque Indoamericano en 2010, me encontraba viviendo en Ciudad Oculta en la casa de mi abuela y mis primos, había cumplido 23 años y estaba empezando a construir mi mirada fotográfica de la mano de Carlos Bosch que ese año me dió una cámara digital para que pueda fotografiar mi entorno y desarrollar una narrativa personal. Los noticieros estigmatizaban fuertemente a los barrios populares mostrando todo lo peor, y el fotoperiodismo amigo tampoco entendía que había que trabajar con profundidad en las historias de vida que transcurren en las villas.

Los episodios de violencia en el Parque Indoamericano iban en aumento igual que los prejuicios sobre nosotros, los villeros. Una vez desalojado el parque los noticieros se desplazaron a las cercanías de Ciudad Oculta donde todavía seguían las ocupaciones. Al sentir tan cercano este conflicto decidí mostrar una realidad distinta a la que los medios de comunicación estaban contando. La realidad desde adentro. Con esa fuerza que me dió la indignación comencé a fotografiar a mi familia y mi seres cercanos en un ambiente festivo cercano a la navidad, tratando de no quitarle dignidad a los habitantes de mi barrio.

Sabía que no podía competir con el periodismo y que solo me quedaba el camino documental y estaba seguro que en algún momento las fotos iban a servir de algo. Hacía fotos de los lazos familiares y de amistad, de las sensaciones generadas por vivir en un lugar con pasillos, del sol filtrado por la altura de las casas y su luz entrando como pequeña esperanza por las ventanas .

Trabajé fuera del perímetro fotográfico durante seis años y ví como de a poco mis fotos iban ganando su público.

Hoy ya no vivo en Ciudad Oculta pero sigo trabajando sobre las formas de representación de los barrios populares en un documental audiovisual que brinda, a la gente del barrio, la posibilidad de contar su propia historia.